domingo, 15 de marzo de 2009

Sensei

Después de un seminario de Iaido con el Sensei, tengo la costumbre de escribir sobre el curso, pero ya resulta un poco aburrido, porque decir que el curso ha sido una maravilla creo que es algo que saben todos los que asistimos.

De todas formas si que me gustaría ser capaz de plasmar con palabras ese sentimiento que hacia mi Sensei llevo dentro, porque en los días que vivimos, creo que muchos podemos llegar a estar equivocados sobre lo que es un Sensei, y yo no pretendo dar una lección magistral sobre lo que es, solo quiero mostrar lo que siento que es o debería ser.

En el siglo XXI estamos acostumbrados a conseguir todo lo que deseamos o nos proponemos a base de pagar dinero, pero creo que la relación Sensei alumno no se puede nunca construir sobre esa base, es una relación que nace y crece sobre la confianza reciproca de uno hacia el otro. Confianza, no imposición por parte de nuestro Sensei, confianza en que la línea que marca para mi enseñanza, es la más adecuada, un alumno generalmente ante un Sensei de verdad, no debe plantearse preguntas sobre lo que su Sensei le indica, pues es seguro que sobre esa relación de confianza creada, lo que nos indica lo hace con todo su cariño, y desde luego que no desea mal ninguno para nosotros. ¿Cómo le demuestro yo mi confianza y mi cariño?, es muy sencillo, siguiendo fielmente su línea, siguiendo fielmente los consejos e instrucciones, sin duda alguna, y con mucha alegría en mi interior, es tan sencillo como eso.

Estoy seguro que muchas personas pensarán que esto es parecido a una secta, no lo niego, pues yo mismo viví una relación de este tipo que era algo muy parecido a una secta, pero como en todo en esta vida, tiene también muchísimo valor la talla moral y personal de las personas, nuevamente la del Sensei y la del alumno. Para mi el Iaido, y la escuela que practico gracias a mi Sensei, es mucho más que aprender katas, que corregir fallos técnicos, el Iaido puede estar también fuera del Dojo, mezclándose con cada una de las facetas de mi vida, eso también directa, o indirectamente, te enseña un Sensei cuando su talla moral y personal es tan grande como el Iaido que es capaz de desarrollar, por eso, y por experiencias vividas, en mi caso, debo decir que no solo es el grado técnico que tiene una persona lo que le hace ser Sensei.


He asistido a seminarios fantásticos con sextos, séptimos y octavos danes, seminarios en los que técnicamente he aprendido mucho, maestros que en grado superan con creces a mi Sensei, pero aun así, no son mi Sensei, con todo el respeto y gratitud por sus enseñanzas que les he mostrado dentro y fuera del Dojo cuando he estado con ellos, mi Sensei es otro, con menor grado si, pero en quien confío plenamente y siguiendo la línea que él me marca, hago que día a día confíe más en mi, se sienta feliz por mis progresos y me “regañe” cuando no logro llegar a lo que me indica.

Si, puedo pagar mucho por asistir al seminario de un gran maestro, me puede enseñar en ese seminario dos katas maravillosos de un koryu impresionante, pero ni es mi maestro, ni yo formo parte de ese koryu. Un Dojo, el Sensei que lo dirige, y todos los alumnos, somos o deberíamos ser algo muy parecido a una familia, con vínculos de unión muy parecidos, en donde se siguiera el camino marcado por el Sensei, y todos ayudándonos para hacer más grandes los vínculos de unión que a través de la practica del Iaido nos han unido.

Por todo esto creo que es imposible tener un Sensei, tener la posibilidad de practicar un Koryu, solamente pagando dinero por asistir a seminarios, aunque el maestro o los maestros que los impartan sean los de más alto rango.

No hay que pensar tampoco que encontrar un Sensei es tan sencillo, junto a mis compañeros, hemos tenido que superar problemas grandes unas veces, y pequeños otras veces, hasta que nuestro Sensei nos ha llamado alumnos suyos, nada de esto se consigue con dinero, solamente puede conseguirse con el corazón, el suyo, el mío, el nuestro.

Hace poco aprobé mi examen de Nidan junto a mis compañeros que se examinaban de distinto grado. Nuestro Sensei estaba con nosotros, cuando salí del tatami donde me examiné me temblaban las manos aun. Se me acercó mi Sensei y me habló, eso tranquilizó mis manos. Cuando salieron los resultados del examen, mi Sensei estaba tan nervioso como nosotros, ¿sabéis por que?, pues porque él se examinaba también a través de cada uno de nosotros, se fundió en un gran abrazo feliz con la piña que formamos, y se sintió igual de triste que los que por desgracia no aprobaron. Yo no le pagué ni un euro a mi Sensei para que me preparara mi examen de Nidan, ni ninguno de los compañeros que se examinó, sin embargo el Sensei se vino a Madrid un fin de semana entero, de manera desinteresada y con el corazón por delante, para prepararnos el examen. Mi Sensei se vino veinte días a Madrid únicamente para aprender español, pues es como todos sabéis francés, y existía algo de problema con la diferencia de idioma. Esto y muchas cosas más ha hecho nuestro Sensei por sus alumnos españoles, por los de grado más alto, y por los recién llegados al Dojo, no hay diferencia. Por todo esto que está haciendo yo entreno cada día, y con muchísima humildad y respeto, enciendo cada día una varita de incienso, por mi Sensei, que todos sabéis que es Franck Cengizalp.

He recorrido ya muchos kilómetros para entrenar a su lado, y los seguiré recorriendo, iré a donde me llame.

domingo, 22 de febrero de 2009

Iaido en Paris

Los días 13 al 16 de Febrero, Gonzalo, Elena y yo, tuvimos de nuevo la oportunidad de poder estar en Paris, con nuestro Sensei Franck Cengizalp.



Elena Alcalde, Jose López, Gonzalo Herranz

Nuevamente hablar del curso, sería largo y quizas un poco aburrido, pero me centraré diciendo que se pareció mucho a clases particulares para cada uno de nosotros, y para los compañeros franceses que asistieron al mismo. A cada uno nos fue corrigiendo lo que él consideraba que debiamos corregir. Sus explicaciones, para los alumnos españoles, trabajamos los katas de Sete Iai y sobre ellos, nos hizo especial hincapié en el O-chiburi, Kikentai no ichi, Tenno uchi, y cualquier cosa que en particular él nos veía en alguno de los katas y que debiamos de corregir o hacer de otra manera.

Tuvimos también la oportunidad de trabajar katas de nuestro Koryu, lo cual es siempre como un gran regalo para nosotros, pero ahora, y siguiendo las indicaciones del Sensei, nos debemos centrar en trabajar Sete Iai para tener una base muy fuerte que nos permita trabajar con más facilidad los katas de Koryu.

No entro en los detalles técnicos que nos mostró, porque para eso están sus seminarios, a los que todos deberiamos asistir. Solo quiero resaltar una cosa que nuevamente me impresionó, el “empuje” que tiene el Sensei cuando lo ves realizar algun movimiento, es como si pudieramos ver, sentir, la energía que sale desde su vientre, su hara, impresionante y a la vez precioso.



Elena Alcalde y Franck Sensei

En este pequeño artículo, desearía centrarme en su faceta personal, pues desde que llegamos fue como si se encontrara con alguien de su familia, nos trató desde un principio como tal, incluso viendosele que estaba realmente cansado por sus actividades personales diarias. Nos recogió a las 21:00 horas al aeropuerto de Orly, estuvimos cenando juntos, el Sábado no se separó de nosotros en ningún momento, llevándonos a cenar a un sitio maravilloso que ya conocíamos de seminarios anteriores, y el Domingo vinieron a pasear por Paris con nosotros, su mujer y su hijo, a los que damos las gracias por el tiempo que pasaron a nosotros, y por los detalles de Paris que nos mostraron. Detalles que sin ir con personas que ya conocen Paris, es seguro que habrían pasado desapercibidas a nuestros ojos.

Recuerdo las primeras conversaciones con el Sensei, conversaciones posteriores también, en la que nos mostraba que Sanbokyodan era una familia, no era solo un lugar donde aprender Iaido. En Sanbokyodan existen unos lazos que nos unen a todos los que los formamos, y que seguramente sin ellos, si no los sentimos y nosotros mismos los creamos, no podremos aprender el Iaido al nivel que nuestro Sensei nos lo muestra porque es mucho más que realizarlo bien técnicamente. Si no sentimos que formamos parte de una familia, no podremos obtener todo lo que Franck Cengizalp nos ofrece. Realmente es algo difícil de explicar, pero quienes llevamos ya tiempo aprendiendo directamente del Sensei, sabemos a lo que me refiero. Esto que estoy hablando es seguro que a personas no le gusta, otros que no se han dado cuenta aun, pero debemos de aportar a nuestro aprendizaje de Iaido, que Sanbokyodan es un pequeña familia, que se ha hecho más grande con todos los alumnos españoles, pero una familia en la que es muy bonito estar. Sentir que nuestro Sensei unicamente busca y desea lo mejor para nosotros, lo ha demostrado en cada momento desde que lo conocemos, por lo tanto, nuestro trabajo es solo entrenar duro, y dejar que él vaya mostrándonos el camino a seguir.

Nuevamente, gracias Sensei por todo lo que nos ofreces.

martes, 6 de enero de 2009

Aprendizaje de un examen: HUMILDAD

El día 2 de Diciembre del 2008, en Versalles (Francia), y ante un tribunal de cuatro octavos danes (Ogura Sensei, Azuma Sensei, Tanno Sencei y Kusama Sensei), junto a representantes de la Federación Francesa, aprobé mi examen de Nidan (Segundo Dan).
Es costumbre de nuestro Sensei, Franck Cengizalp, pedirnos que escribamos lo que hemos aprendido durante un curso, y cierto es que fue un curso con más de 200 asistentes de muchos paises europeos, y lleno de correcciones y detalles por parte de los Senseis. Que decir tiene que la palabra con la que en principio recuerdo ese curso, es ALEGRIA, por el aprobado, pero cuando todo se tranquilizó, cuando pasaron unos cuantos días y se fue reposando el momento recordé lo “pequeño” que me sentí al aprobar el examen, el enorme camino que queda aun por recorrer, y sobre todo, la enseñanza que me llevo de ese curso, no se refiere a técnicas de iaido, se refiere a algo que no se ve, y que muchas veces olvidamos, humildad.



Quizás muchas personas se pregunten que tiene que ver la humildad con todo esto. Lo podría resumir diciendo que en el Dojo, y en la vida, uno es únicamente lo que es capaz de mostrar, y en el mundo del Iaido, uno es lo que es capaz de transmitir con su sable, con su comportamiento dentro del tatami, con su respeto hacia los compañeros y hacia los maestros. La humildad se muestra día a día entrenando y trabajando dentro del Dojo, entrenando y trabajando en esa vida cotidiana que todos tenemos. Brindándole nuestro apoyo a los grados más bajos en los entrenamientos, directamente aconsejándoles para hacer mejor las técnicas, e indirectamente con nuestra actitud en la clase. Brindando nuestra ayuda y apoyo a las personas que nos rodean en la vida, y a las que son desconocidas y que pasan por nuestro lado. De nada sirve terner un grado muy alto en iaido, si luego no nos comportamos de manera acorde a lo que hemos obtenido.

El segundo dan de iaido, ha sido una meta bonita a la que llegar, muy bonita porque siempre he encontrado la mano tendida de mi Sensei, Franck Cengizalp. Pero una vez superada, está siendo también un punto en el camino donde sentarme a pensar, en primer lugar, sentir que es el momento de empezar a devolverle a mi Sensei el trabajo, el tiempo, la paciencia que ha gastado conmigo, es muy fácil sacarse un segundo dan siguiendo sus instrucciones, solo hace falta trabajar duro. En segundo lugar, pensar el camino que deseo seguir, y yo deseo día a día que sea mi sable el que hable por mi, sin importarme demasiado los “danes” que pueda llegar a conseguir, seguir un camino humilde labrado por el trabajo, huyendo si se me permite decirlo, de las alabanzas y admiraciones por parte de las personas que me conocen o puedan conocerme.

Dicen que realmente somos, lo que somos capaces de reflejar en las personas que nos rodean, yo tengo el ejemplo de mi maestro, y también, en fechas recientes en Bruselas, en la Nakakura Cup, he tenido la oportunidad de conocer y compartir habitación con Ernesto Kimura Sensei, 5º Dan de Kendo, escucharlo todavía me ha hecho creer más en que el camino que deseo, existe.

No se si es acertado o equivocado mi pensamiento y mi deseo, el tiempo dará la razón a quien la tenga.