domingo, 23 de marzo de 2008

Breve explicación sobre la menera de sentarse por el Maestro DESHIMARU.



jueves, 7 de febrero de 2008

Franck Cengizalp

Hace un mes más o menos me sonó el teléfono móvil, y vi en la pantalla Franck Cengizalp, era nuestro Sensei. Me llamaba para decirme que venía a España el día 28 de Enero, y no el día 8 de Febrero como todos creíamos. Me pidió por favor que no se lo dijera a nadie, quería darnos esa sorpresa a todos, presentándose en nuestro Dojo a entrenar.

Eugenio y yo hemos estado todos estos días que lleva en España con él, creo que quedarán pocos museos en Madrid que no haya visitado Franck. La exposición de Velazquez en El Prado, Modigliani, Picasso......hemos visitado Almagro (Ciudad Real), Segovia........un programa muy interesante, que nos ha brindado la posibilidad de conocer al Franck Cengizalp que viste de “persona normal”, y llevarnos la sorpresa de que es la misma persona a quien estamos acostumbrados a ver en un Dojo con su iaidogi puesto y con un iaito o katana. Nuestro Sensei lleva el Iaido dentro y fuera del Dojo. Ese magnetismo que tiene en el Dojo impartiendo una clase, su humanidad, su dignidad, todos esos adjetivos que definen a los grandes Budokas, están íntimamente ligados al Sensei tanto fuera como dentro del Dojo, y a parte de enseñarnos a hacer con completa corrección las técnicas de los katas de Iaido, le transmite todo eso a sus alumnos, a todos nosotros.

Muchos de vosotros pensareis que de mi no podrían salir otras palabras que no fueran estas, pues he sido muy afortunado por poder ser alumno suyo, y un alumno jamás habla mal de su maestro, pero también he escuchado impresiones de otros compañeros y compañeras de Dojo, los cuales se vieron sorprendidos por esa primera clase sorpresa que nos dió a todos, y luego me dijeron que había sido maravilloso, y que les había enamorado ese iaido que sale de sus movimientos, y ese magnetismo de su persona.

Estoy igualmente seguro que muchas personas no seguirían nunca el camino que Franck sigue en el Iaido, que no les gusta ni se sienten atraidos por él, es muy lógico. Pero para mi, Franck Cengizalp, es el punto donde se une la perfección de la técnica, con todas esas cosas invisibles que tienen las artes marciales en general, y el Iaido en particular. Llevo muchos años en Dojos de Artes Marciales, y siempre he buscado sentir lo que siento cuando entreno con él, que el Budo está dentro y fuera del Dojo, que a aparte de aprender a manejar un sable de samurai, nacen en nuestro interior sentimientos y deseos que tal vez nos convierten en mejores personas.


El curso de Iaido comienza mañana, pero para Eugenio y para mi, comenzó el día 28 de Enero, cuando vimos aparecer al Sensei por la puerta de salida del aeropuerto de Barajas, hemos aprendido mucho a su lado estos días, y prácticamente no hemos empuñado un iaito.

A nosotros no nos importa Sensei a donde nos lleves a entrenar, ni con quien nos lleves a entrenar, sabemos que deseas lo mejor para nosotros A nosotros lo único que nos importa es dar los pasos que tu creas conveniente que debemos dar, y que en el menor tiempo posible, tus alumnos franceses solo se diferencien de nosotros en el idioma, no en el Iaido, lo único que nos importa es que te sientas orgulloso de tus alumnos españoles en el mismo grado que tus alumnos españoles se sienten orgullosos de que seas nuestro Sensei.

Kasumi, 7 de Febrero del 2008

viernes, 25 de enero de 2008

Los tres elementos esenciales de la práctica zen

El primero de los tres elementos de la práctica zen es una fe profunda (daishinkon) que va más allá de una creencia. El ideograma kon significa "raíz" y el de shin "fe". Por tanto, la frase implica una fe firme y profundamente enraizada, inamovible, como una árbol inmenso o una roca enorme. Es una fe, además, sin los tintes de la creencia en lo sobrenatural o en la superstición. Lo que hace al Budismo una religión es este aliento de fe, sin el cual sería solamente una filosofía. El Budismo comienza con la iluminación suprema del Buda, por lo tanto, nuestra fe surge de su profunda iluminación, de toda la existencia, es intrínsecamente completa, sin fallas, omnipresente, en una palabra, perfecta. Sin una fe inamovible en el corazón de la enseñanza del Buda, es imposible llegar lejos con la práctica.

La segunda cualidad indispensable es una fuerte sensación de duda (daigidan). No es una simple duda, sino una "masa de duda", que inevitablemente surge de una fe profunda. Es una duda de por qué el mundo y nosotros parecemos tan imperfectos, tan llenos de ansiedad, sufrimiento, dolor, cuando de hecho, nuestra fe profunda nos dice que exactamente lo contrario es cierto.

De esta sensación de duda surge naturalmente el tercer elemento esencial: una fuerte determinación (dai-funshi). Es una determinación avasalladora de deshacerse de esta duda con toda nuestra energía y voluntad. Al creer con todos los poros de nuestro cuerpo en las palabras del Buda y su verdad de que todos estamos dotados con una Mente-bodhi inmaculada, nos decidimos a descubrir y experimentar la realidad de esta Mente en nosotros.

Extraido del libro: Los tres pilares del Zen.
Escrito por: Roshi Philip Kapleau
Gaia Ediciones

domingo, 20 de enero de 2008

Shodoka: Poema 3

Si comprendemos el cuerpo de Buda
no hay nada más.
Manantial original,
nuestra naturaleza propia
es el puro y verdadero Buda.


El primer verso de este poema significa que si comprendemos la realidad, si obtenemos la realización completa, nuestro cuerpo se vuelve Buda. Volverse Buda significa recibir y afirmar la vida cósmica.

Debemos comunicarnos con ella. Debemos comprender que nuestro cuerpo y el cosmos no están separados, que forman una unidad:

La esencia del sutra del Hannya Shingyo es:

shiki soku ze ku
ku soku ze shiki

“Los fenómenos no son diferentes del ku,
el ku no es diferente de los fenómenos”.

Los fenómenos del cosmos, todas las existencias realizadas aquí y ahora, son ku, pero ku se convierte en fenómeno; la esencia, la “nada” abarca la totalidad.

Incluso durante zazen, nuestro espíritu está siempre repleto de todo tipo de pensamientos, de fenómenos, de ilusiones que surgen del ego; pero cuando se ha comprendido que el ego noe stá separado del cosmos, entonces se comprende el sentido de ku.

Algunos dicen: “Estoy enfermo, soy pobre o desgraciado...”, otros dicen lo contrario, pero no son más que ilusiones, en el ataúd no queda más nada. Debemos comprender que nuestro cuerpo aparece en el globo terrestre como un champiñón. (Pero el champiñón no se hace ilusiones acerca de sí mismo). Está siempre erguido, inmóvil y tranquilo, los hombres se agitan, hablan, piensan, se complican la vida. Se la civilización y la inteligencia humana se han desarrollado en forma increíble, no se puede decir lo mismo del espíritu humano.

No hay pues dualismo entre shiki y ku. El fenómeno es la verdad, nuestro cuerpo se vuelve cósmico. Si no existiera no se podría realizar la vida cósmica, materializarla como fenómeno. Sin practicar con nuestro cuerpo, no se puede realizar el estado de Buda.

Si los hombres no existieran, no bría necesidad de Dios o Buda.

Por eso no debemos buscar conceptos en lo lejano, en otros mundos. Ellos existen aquí y ahora, en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu.

Durante zazen sois Dios o Buda: no penséis con vuestro cerebro ni con vuestra conciencia, sino con todo vuestro cuerpo.

T. Deshimaru

Extraido de: Shodoka, el canto del inmediato satori.

jueves, 3 de enero de 2008

Shodoka: Poema 2

La naturaleza real de nuestra ignorancia
es la naturaleza de Buda;
nuestro cuerpo vacío e ilusorio
es el cuerpo del Buda Dharma-kaya.

Este poema es muy importante. En la época actual, todo es dualismo, se separa lo material de lo espiritual, lo bueno de lo malo, a Dios del diablo, la ilusión de la no-ilusión, la conciencia de la no conciencia.

Pero sin embargo, no somos más que uno, en nosotros existen todos los aspectos: algunas veces nos volvemos Budas, otras el diablo.

En China, el demonio y el diablo tienen la misma cara. Algunas veces somos buenos, otras malos: nuestro cuerpo hace zazen o bien toma demasiado alcohol o demasiada droga...

Hay que saber abarcar las contradicciones. Por ejemplo, para unos el dinero es un tesoro inestimable, para otros es algo demoniaco.

Durante zazen, nuestro cuerpo ilusorio se vuelve inconscientemente Ku, eterno. Ku, la existencia sin esencia real, significa armonizarse con la vida, con la verdad, con el sistema cósmico.

¿Como volverse ego eterno, sí mismo eterno, eterno-cósmico, en este momento preciso, “aquí y ahora”?.. Nuestro cuerpo ilusorio es efímero, el de Buda es eterno, pero el aquí y el ahora, lo efímero y lo eterno no están separados ni son dualistas. El momento presente se vuelve eternidad, rozón por la cual vivir aquí y ahora es tan importante. Debemos armonizar con la vida cósmica. Algunos piensan que esto significa: “ir al centro del cosmos con un cohete”. Están locos. “Aquí y ahora” es la continuidad del cosmos. El tiempo y el espacio existen en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu. La filosofía se funda sobre este problema del tiempo y el espacio. Si comprendemos que ambos existen en nosotros, no hay más dualismo.

Nuestro cuerpo, él mismo, es el cosmos. “Aquí y ahora”, el presente es eterno y continua en la eternidad. Nuestro cuerpo se vuelve Buda o Dios por zazen; de esta manera podemos armonizarnos y obtener la vida cósmica.

T. Deshimaru

Extraido de: Shodoka, el canto del inmediato satori.

martes, 18 de diciembre de 2007

Shodoka: Poema 1

Querido amigo, ¿no ves que este hombre del satori
ha cesado de estudiar
y está inactivo?
no intenta apartar las ilusiones
ni encuentra la verdad.


Este poema empieza por la palabra Kimi (querido amigo), y por esta palabra terminará el Shodoka. ¿Por qué aquel que ha realizado el satori puede cesar de estudiar?. Hacer algo es tener una meta, un objetivo. El verdadero hombre del satori no busca más nada, solamente hace zazen. Al comienzo, la práctica de zazen es consciente durante cinco o diez años....Pero si comprendemos el verdadero Zen, el zazen justo, si obtenemos el satori, entonces zazen se vuelve inconsciente.

En el sutra que veremos en el capítulo 42, está escrito: si alguien quiere obtener méritos (kuyo) haciendo ofrendas a Buda (fuso), es mejor hacerlas a personas virtuosas que malvadas. Pero ofrecer al hombre del satori es mil veces mejor que ofrecer a personas virtuosas. Y más elevado aun que todo esto es ofrecer a personas sin posición, sin práctica, sin satori.

Es el grado más alto, del cual se habla en este poema: el hombre que ha cesado de estudiar (y no busca más nada), el hombre que no quiere cortar sus ilusiones, ni seguir la verdad, este hombre es el verdadero Buda, el verdadero Bodhisatva, el verdadero Maestro, aquel que ha obtenido la vida cósmica: el hombre verdadero, en armonía con la verdad de las cosas. Ha abandonado su propio ego y sigue de manera absoluta el verdadero sistema cósmico.

Inconscientemente ha obtenido el satori.

Aquellos que tienen el satori no lo saben conscientemente. Si alguien piensa: “Soy un buen hombre”, no es tan bueno como cree. Si alguien piensa: “Estoy un poco loco”, no está tan loco y a la inversa. En cuanto al satori, sucede lo mismo. Si durante zazen alguien se dice: “yo tengo el satori”, esto es falso.

El camino es hishiryo, sin conciencia, sin meta, concentrado en la postura y en la respiración. De esta manera, automática, inconscientemente, la conciencia se desvanece.

T. Deshimaru

Extraido de: Shodoka, el canto del inmediato satori.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Shodoka. Introducción por Taisen deshimaru

En el Budismo, la mayor parte de los sutras fueron escritos por los discípulos del Buda, y más tarde, al cabo de años y siglos fueron comentados y traducidos

Según sus autores, estos comentarios adquieren un aspecto religioso o filosífico, histórico o literario. Pero el “espíritu de Buda”, la naturaleza de Buda fueron transmitidos más allá de los sutras por el discípulo Mahakyasyapa, el único que percibió la verdad total de su enseñanza. Un día, en Benarés, el Buda Sakyamuni, a modo de sermón, tmó una flor entres sus dedos y la hizo girar. Solo Mahakyasyapa comprendió y sonrió. Con la flor, Buda le dió la esencia de su enseñanza: esta transmisión “de mi alma a tu alma” se extendió a través de la sucesiones de los patriarcas, hasta China por la intervención de Bodhidharma, y al Japón, por el Maestro Dogen y sus sucesores.

Así el budismo se puede abordar de dos maneras: por medio de los libros y los textos; y por la transmisión directa y viviente de un Maestro.

La pura tradición del Zen se situa más allá de los libros y de los sutras.

Sin Maestro, el Zen no existe. A este respecto Bodhidharma dijo:

“Transmisión particular más allá de los escritos.
No fundarse en los textos.
Revelar directamente a cada hombre su espíritu original.”

Bodhidharma no hablaba el chino, y su primer discípulo, Eka, no conocía la lengua hindú. Sin embargo, se comprendieron más allá de las palabras, a través de los gestos y los espíritus. Así nació la enseñanza del Ch'an, en japonés Zen, y se transmitió el Espíritu del Buda.

Algunos me preguntan por que no aprendo el francés; si yo hablara francés tendría que explicaros todo, con numerosos detalles, y de una manera mucho más complicada; me dirigiría a vuestro intelecto y a vuestro cerebro frontal y no a vuestra intuición, violando así la verdad esencial.

Cada Maestro enseña de una manera particular y con su propia personalidad. La enseñanza del Zen se desarrolló en China, después en el Japón, a través de poemas muy cortos, de koans o de expresiones particulares. De este modo, la forma poética japonesa llamada haiku fue influenciada por el Zen.

“La enseñanza de un monje Zen debe ser como el discurso de un sordo.”

La lengua del Zen no es ni el japonés, ni el inglés, ni el francés, sino la de los gestos, la de las expresiones de los ojos, de las manos, de los pies, de todo el cuerpo entero. El verdadero Zen se transmite I shin den shin, de mi alma a tu alma. Numerosas obras han sido escritas sobre el Zen, pero no pueden contener más que una verdad parcial. Nos dejan coma al ciego que creen saber como es un cerezo después de haber tenido el tronco entre sus brazos y sentido la dureza de su corteza.

El Shodoka, este “canto del inmediato Satori”, es uno de los cuatro textos esenciales del Zen, junto con el Shin Jin Mei, escrito anteriormente por el Maestro Sosan, y también junto al Sandokai del Maestro Sekito, y junto al Hokyo Zanmai, el Maestro Tosan, que le son posteriores.

Si se quiere conocer el Zen a través de los libros, en primer lugar hay que leer estas cuatro obras.

El Shoka se compone de 2000 kanjis o ideogramas chinos, que se agrupan en 267 versos alrededor de 7 kanjis cada uno.

Sho significa “probado, evidente, certificado”, y algunas veces “satori”.

Do significa “la vía, el verdadero espíritu, el verdadero si mismo, la vida eterna, universal”.

Cuando Dios no puede ser reconocido, aparece. Donde no puede ser visto, existe.

La verdadera vía, la de la verdad cósmica, se situa en un tiempo irreal y en un lugar invisible. La mayoría de los hombres no pueden tocarla ni verla pero su lugar y su tiempo están muy próximos a nosotros, están “aquí y ahora”.

Tal es el sentido del Shodoka.

La verdad auténtica reside en el sistema cósmico y en los fenómenos de lo real. Pero estos fenómenos reales deben ser creados a partir de la fuente original y pura de ku, vacuidad. Esta realización crea una vida maravillosa y una muerte maravillosa.

El Maestro Yoka, describe como despertarse a esta vida y a esta muerte, como “decidir” nuestra vida cotidiana, como “cortar” nuestro espíritu y nuestro ego.

Yoka Daishi murió hace más de mil años, en el 713 d.C., pero su Shodoka, vivo aun en nuestra época, posee un frescor que no se encuentra en la mayoría de los sutras y de los poemas antiguos.

El poema empieza por “kimi” (querido amigo) y no por “zo” (tú), como los demás textos, lo que le da un tono más vivo y más cercano al lector.

En nuestra época, los hombres viven a medias. En todos los dominios no son más que “tibios”, incompletos, semivivientes y semi-muertos.

Nadie tiene fé en la verdad y ens i mismo, ni siquiera los profesores, los políticos o los científicos. La especialización ha vuelto incompletos a los hombres.

El Shodoka está destinado a cortar las dudas que habitan en los hombres, a cortar su espíritu y a encontrar la verdad en Dios o en Buda; por él mismo, el hombre puede despertar a una vida auténtica.

Ka significa “canto”.

Taisen Deshimaru


Extraido del libro "SHODOKA El Canto del Inmediato Satori".