sábado, 26 de abril de 2008

Dojo: el lugar del despertar


En japonés, dōjō significa literalmente "el lugar de la Vía", “el lugar del despertar”. Esta expresión se refiere a la búsqueda de la perfección física, moral, mental y espiritual, ya sea para las artes marciales como karate, judo, kendo, aikido, etc, o para algunas prácticas religiosas como en el budismo la práctica del zazen, un estado de contemplación en el cual el practicante adquiere un estado de desapego del mundo material y de las ideas vanas y egoístas que impiden una visión directa de la realidad.

Esta explicación de su significado puede resultar muy fría y quizás habría que llevarla a lo coloquial, donde sin quitar ninguna parte de sus significado real, le podemos añadir que puede llegar a convertirse en la mayoría de los casos, o en lo que verdaderamente debería de ser un Dojo, como una pequeña extensión de nuestra casa, en donde invariablemente nos encontraremos con seres queridos que te recibirán siempre con una sonrisa. Donde la amistad va mucho más allá del gran apoyo que un grado superior siempre te brindará para ayudarte a progresar, para animarte. El Dojo también es el lugar donde llevar a la realidad nuestra ilusión, y está muy lejos, o debería estar muy lejos, de ser un lugar donde seguir compitiendo para demostrar que eres el mejor tan solo por ganar un combate, por tener una técnica más depurada haciendo un kata. Esa competitividad debería quedarse fuera, en la calle, y dentro mostrar, a nuestros compañeros más nuevos, a esas personas que aun no tienen las habilidades o la técnica que uno de nosotros puede tener, que si yo hoy he ganado ese combate, o he hecho un kata maravilloso, mañana puedes hacerlo tu también, porque al Dojo se va a despertar, se va a aprender a ser Budoka, a ser persona.

Esto, únicamente es mi opinión personal, seguro que hay muchas personas en desacuerdo conmigo, y eso es lo bonito de la vida, que todo dependa de los ojos que miran las cosas, escuchando todo, es como se aprende.

domingo, 23 de marzo de 2008

Tradución del MAKA HANNYA HARAMITA SHINGYO

Tradución del MAKA HANNYA HARAMITA SHINGYO
Sutra de la Gran Sabiduría

El bodhisattva de la Verdadera Libertad, por la práctica profunda de la Gran
Sabiduría, comprende que el cuerpo y los cinco skandha (sensación,
percepción, pensamiento, actividad, conciencia) no son más que vacuidad (ku)
y mediante esta comprensión ayuda a todos aquellos que sufren.
¡Oh Sariputra!, los fenómenos no son diferentes del vacío; el vacío no es
diferente de los fenómenos. Los fenómenos se vuelven ku; ku se vuelve
fenómeno. (La forma es el vacío, el vacío es la forma). Los cinco skandha son
también fenómenos.
¡Oh Sariputra!, toda existencia es ku (vacío). No hay nacimiento, ni comienzo,
ni pureza, ni mácula, ni crecimiento, ni disminución. Por eso, en ku, no hay ni
forma ni skandha, ni ojo, ni oreja, ni naríz, ni lengua, ni cuerpo, ni conciencia.
No hay color, ni sonido, ni olor, ni gusto, ni tacto, ni objeto de pensamiento. No
hay sabiduría ni ignorancia, ni ilusión ni cese de la ilusión, ni decadencia ni
muerte, ni fin de la decadencia ni cese del sufrimiento. No hay conocimiento, ni
provecho, ni no provecho.
Para el bodhisattva, gracias a esta sabiduría que conduce más allá, no existe ni
el miedo ni el temor. Toda ilusión y todo apego han sido cortados, y puede
aprehender el fin último de la vida, el nirvana.
Todos los Budas del pasado, del presente y del futuro pueden alcanzar la
comprensión de esta suprema sabiduría que libera del sufrimiento y permite
encontrar la realidad.
Este mantra incomparable se dice así:
"Vamos, vamos, todos juntos más allá del más allá a la orilla del satori."
Breve explicación sobre la menera de sentarse por el Maestro DESHIMARU.



jueves, 7 de febrero de 2008

Franck Cengizalp

Hace un mes más o menos me sonó el teléfono móvil, y vi en la pantalla Franck Cengizalp, era nuestro Sensei. Me llamaba para decirme que venía a España el día 28 de Enero, y no el día 8 de Febrero como todos creíamos. Me pidió por favor que no se lo dijera a nadie, quería darnos esa sorpresa a todos, presentándose en nuestro Dojo a entrenar.

Eugenio y yo hemos estado todos estos días que lleva en España con él, creo que quedarán pocos museos en Madrid que no haya visitado Franck. La exposición de Velazquez en El Prado, Modigliani, Picasso......hemos visitado Almagro (Ciudad Real), Segovia........un programa muy interesante, que nos ha brindado la posibilidad de conocer al Franck Cengizalp que viste de “persona normal”, y llevarnos la sorpresa de que es la misma persona a quien estamos acostumbrados a ver en un Dojo con su iaidogi puesto y con un iaito o katana. Nuestro Sensei lleva el Iaido dentro y fuera del Dojo. Ese magnetismo que tiene en el Dojo impartiendo una clase, su humanidad, su dignidad, todos esos adjetivos que definen a los grandes Budokas, están íntimamente ligados al Sensei tanto fuera como dentro del Dojo, y a parte de enseñarnos a hacer con completa corrección las técnicas de los katas de Iaido, le transmite todo eso a sus alumnos, a todos nosotros.

Muchos de vosotros pensareis que de mi no podrían salir otras palabras que no fueran estas, pues he sido muy afortunado por poder ser alumno suyo, y un alumno jamás habla mal de su maestro, pero también he escuchado impresiones de otros compañeros y compañeras de Dojo, los cuales se vieron sorprendidos por esa primera clase sorpresa que nos dió a todos, y luego me dijeron que había sido maravilloso, y que les había enamorado ese iaido que sale de sus movimientos, y ese magnetismo de su persona.

Estoy igualmente seguro que muchas personas no seguirían nunca el camino que Franck sigue en el Iaido, que no les gusta ni se sienten atraidos por él, es muy lógico. Pero para mi, Franck Cengizalp, es el punto donde se une la perfección de la técnica, con todas esas cosas invisibles que tienen las artes marciales en general, y el Iaido en particular. Llevo muchos años en Dojos de Artes Marciales, y siempre he buscado sentir lo que siento cuando entreno con él, que el Budo está dentro y fuera del Dojo, que a aparte de aprender a manejar un sable de samurai, nacen en nuestro interior sentimientos y deseos que tal vez nos convierten en mejores personas.


El curso de Iaido comienza mañana, pero para Eugenio y para mi, comenzó el día 28 de Enero, cuando vimos aparecer al Sensei por la puerta de salida del aeropuerto de Barajas, hemos aprendido mucho a su lado estos días, y prácticamente no hemos empuñado un iaito.

A nosotros no nos importa Sensei a donde nos lleves a entrenar, ni con quien nos lleves a entrenar, sabemos que deseas lo mejor para nosotros A nosotros lo único que nos importa es dar los pasos que tu creas conveniente que debemos dar, y que en el menor tiempo posible, tus alumnos franceses solo se diferencien de nosotros en el idioma, no en el Iaido, lo único que nos importa es que te sientas orgulloso de tus alumnos españoles en el mismo grado que tus alumnos españoles se sienten orgullosos de que seas nuestro Sensei.

Kasumi, 7 de Febrero del 2008

viernes, 25 de enero de 2008

Los tres elementos esenciales de la práctica zen

El primero de los tres elementos de la práctica zen es una fe profunda (daishinkon) que va más allá de una creencia. El ideograma kon significa "raíz" y el de shin "fe". Por tanto, la frase implica una fe firme y profundamente enraizada, inamovible, como una árbol inmenso o una roca enorme. Es una fe, además, sin los tintes de la creencia en lo sobrenatural o en la superstición. Lo que hace al Budismo una religión es este aliento de fe, sin el cual sería solamente una filosofía. El Budismo comienza con la iluminación suprema del Buda, por lo tanto, nuestra fe surge de su profunda iluminación, de toda la existencia, es intrínsecamente completa, sin fallas, omnipresente, en una palabra, perfecta. Sin una fe inamovible en el corazón de la enseñanza del Buda, es imposible llegar lejos con la práctica.

La segunda cualidad indispensable es una fuerte sensación de duda (daigidan). No es una simple duda, sino una "masa de duda", que inevitablemente surge de una fe profunda. Es una duda de por qué el mundo y nosotros parecemos tan imperfectos, tan llenos de ansiedad, sufrimiento, dolor, cuando de hecho, nuestra fe profunda nos dice que exactamente lo contrario es cierto.

De esta sensación de duda surge naturalmente el tercer elemento esencial: una fuerte determinación (dai-funshi). Es una determinación avasalladora de deshacerse de esta duda con toda nuestra energía y voluntad. Al creer con todos los poros de nuestro cuerpo en las palabras del Buda y su verdad de que todos estamos dotados con una Mente-bodhi inmaculada, nos decidimos a descubrir y experimentar la realidad de esta Mente en nosotros.

Extraido del libro: Los tres pilares del Zen.
Escrito por: Roshi Philip Kapleau
Gaia Ediciones

domingo, 20 de enero de 2008

Shodoka: Poema 3

Si comprendemos el cuerpo de Buda
no hay nada más.
Manantial original,
nuestra naturaleza propia
es el puro y verdadero Buda.


El primer verso de este poema significa que si comprendemos la realidad, si obtenemos la realización completa, nuestro cuerpo se vuelve Buda. Volverse Buda significa recibir y afirmar la vida cósmica.

Debemos comunicarnos con ella. Debemos comprender que nuestro cuerpo y el cosmos no están separados, que forman una unidad:

La esencia del sutra del Hannya Shingyo es:

shiki soku ze ku
ku soku ze shiki

“Los fenómenos no son diferentes del ku,
el ku no es diferente de los fenómenos”.

Los fenómenos del cosmos, todas las existencias realizadas aquí y ahora, son ku, pero ku se convierte en fenómeno; la esencia, la “nada” abarca la totalidad.

Incluso durante zazen, nuestro espíritu está siempre repleto de todo tipo de pensamientos, de fenómenos, de ilusiones que surgen del ego; pero cuando se ha comprendido que el ego noe stá separado del cosmos, entonces se comprende el sentido de ku.

Algunos dicen: “Estoy enfermo, soy pobre o desgraciado...”, otros dicen lo contrario, pero no son más que ilusiones, en el ataúd no queda más nada. Debemos comprender que nuestro cuerpo aparece en el globo terrestre como un champiñón. (Pero el champiñón no se hace ilusiones acerca de sí mismo). Está siempre erguido, inmóvil y tranquilo, los hombres se agitan, hablan, piensan, se complican la vida. Se la civilización y la inteligencia humana se han desarrollado en forma increíble, no se puede decir lo mismo del espíritu humano.

No hay pues dualismo entre shiki y ku. El fenómeno es la verdad, nuestro cuerpo se vuelve cósmico. Si no existiera no se podría realizar la vida cósmica, materializarla como fenómeno. Sin practicar con nuestro cuerpo, no se puede realizar el estado de Buda.

Si los hombres no existieran, no bría necesidad de Dios o Buda.

Por eso no debemos buscar conceptos en lo lejano, en otros mundos. Ellos existen aquí y ahora, en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu.

Durante zazen sois Dios o Buda: no penséis con vuestro cerebro ni con vuestra conciencia, sino con todo vuestro cuerpo.

T. Deshimaru

Extraido de: Shodoka, el canto del inmediato satori.

jueves, 3 de enero de 2008

Shodoka: Poema 2

La naturaleza real de nuestra ignorancia
es la naturaleza de Buda;
nuestro cuerpo vacío e ilusorio
es el cuerpo del Buda Dharma-kaya.

Este poema es muy importante. En la época actual, todo es dualismo, se separa lo material de lo espiritual, lo bueno de lo malo, a Dios del diablo, la ilusión de la no-ilusión, la conciencia de la no conciencia.

Pero sin embargo, no somos más que uno, en nosotros existen todos los aspectos: algunas veces nos volvemos Budas, otras el diablo.

En China, el demonio y el diablo tienen la misma cara. Algunas veces somos buenos, otras malos: nuestro cuerpo hace zazen o bien toma demasiado alcohol o demasiada droga...

Hay que saber abarcar las contradicciones. Por ejemplo, para unos el dinero es un tesoro inestimable, para otros es algo demoniaco.

Durante zazen, nuestro cuerpo ilusorio se vuelve inconscientemente Ku, eterno. Ku, la existencia sin esencia real, significa armonizarse con la vida, con la verdad, con el sistema cósmico.

¿Como volverse ego eterno, sí mismo eterno, eterno-cósmico, en este momento preciso, “aquí y ahora”?.. Nuestro cuerpo ilusorio es efímero, el de Buda es eterno, pero el aquí y el ahora, lo efímero y lo eterno no están separados ni son dualistas. El momento presente se vuelve eternidad, rozón por la cual vivir aquí y ahora es tan importante. Debemos armonizar con la vida cósmica. Algunos piensan que esto significa: “ir al centro del cosmos con un cohete”. Están locos. “Aquí y ahora” es la continuidad del cosmos. El tiempo y el espacio existen en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu. La filosofía se funda sobre este problema del tiempo y el espacio. Si comprendemos que ambos existen en nosotros, no hay más dualismo.

Nuestro cuerpo, él mismo, es el cosmos. “Aquí y ahora”, el presente es eterno y continua en la eternidad. Nuestro cuerpo se vuelve Buda o Dios por zazen; de esta manera podemos armonizarnos y obtener la vida cósmica.

T. Deshimaru

Extraido de: Shodoka, el canto del inmediato satori.