En el Budismo, la mayor parte de los sutras fueron escritos por los discípulos del Buda, y más tarde, al cabo de años y siglos fueron comentados y traducidos

Según sus autores, estos comentarios adquieren un aspecto religioso o filosífico, histórico o literario. Pero el “espíritu de Buda”, la naturaleza de Buda fueron transmitidos más allá de los sutras por el discípulo Mahakyasyapa, el único que percibió la verdad total de su enseñanza. Un día, en Benarés, el Buda Sakyamuni, a modo de sermón, tmó una flor entres sus dedos y la hizo girar. Solo Mahakyasyapa comprendió y sonrió. Con la flor, Buda le dió la esencia de su enseñanza: esta transmisión “de mi alma a tu alma” se extendió a través de la sucesiones de los patriarcas, hasta China por la intervención de Bodhidharma, y al Japón, por el Maestro Dogen y sus sucesores.
Así el budismo se puede abordar de dos maneras: por medio de los libros y los textos; y por la transmisión directa y viviente de un Maestro.
La pura tradición del Zen se situa más allá de los libros y de los sutras.
Sin Maestro, el Zen no existe. A este respecto Bodhidharma dijo:
“Transmisión particular más allá de los escritos.
No fundarse en los textos.
Revelar directamente a cada hombre su espíritu original.”
Bodhidharma no hablaba el chino, y su primer discípulo, Eka, no conocía la lengua hindú. Sin embargo, se comprendieron más allá de las palabras, a través de los gestos y los espíritus. Así nació la enseñanza del Ch'an, en japonés Zen, y se transmitió el Espíritu del Buda.
Algunos me preguntan por que no aprendo el francés; si yo hablara francés tendría que explicaros todo, con numerosos detalles, y de una manera mucho más complicada; me dirigiría a vuestro intelecto y a vuestro cerebro frontal y no a vuestra intuición, violando así la verdad esencial.
Cada Maestro enseña de una manera particular y con su propia personalidad. La enseñanza del Zen se desarrolló en China, después en el Japón, a través de poemas muy cortos, de koans o de expresiones particulares. De este modo, la forma poética japonesa llamada haiku fue influenciada por el Zen.
“La enseñanza de un monje Zen debe ser como el discurso de un sordo.”
La lengua del Zen no es ni el japonés, ni el inglés, ni el francés, sino la de los gestos, la de las expresiones de los ojos, de las manos, de los pies, de todo el cuerpo entero. El verdadero Zen se transmite I shin den shin, de mi alma a tu alma. Numerosas obras han sido escritas sobre el Zen, pero no pueden contener más que una verdad parcial. Nos dejan coma al ciego que creen saber como es un cerezo después de haber tenido el tronco entre sus brazos y sentido la dureza de su corteza.
El Shodoka, este “canto del inmediato Satori”, es uno de los cuatro textos esenciales del Zen, junto con el Shin Jin Mei, escrito anteriormente por el Maestro Sosan, y también junto al Sandokai del Maestro Sekito, y junto al Hokyo Zanmai, el Maestro Tosan, que le son posteriores.
Si se quiere conocer el Zen a través de los libros, en primer lugar hay que leer estas cuatro obras.
El Shoka se compone de 2000 kanjis o ideogramas chinos, que se agrupan en 267 versos alrededor de 7 kanjis cada uno.
Sho significa “probado, evidente, certificado”, y algunas veces “satori”.
Do significa “la vía, el verdadero espíritu, el verdadero si mismo, la vida eterna, universal”.
Cuando Dios no puede ser reconocido, aparece. Donde no puede ser visto, existe.
La verdadera vía, la de la verdad cósmica, se situa en un tiempo irreal y en un lugar invisible. La mayoría de los hombres no pueden tocarla ni verla pero su lugar y su tiempo están muy próximos a nosotros, están “aquí y ahora”.
Tal es el sentido del Shodoka.
La verdad auténtica reside en el sistema cósmico y en los fenómenos de lo real. Pero estos fenómenos reales deben ser creados a partir de la fuente original y pura de ku, vacuidad. Esta realización crea una vida maravillosa y una muerte maravillosa.
El Maestro Yoka, describe como despertarse a esta vida y a esta muerte, como “decidir” nuestra vida cotidiana, como “cortar” nuestro espíritu y nuestro ego.
Yoka Daishi murió hace más de mil años, en el 713 d.C., pero su Shodoka, vivo aun en nuestra época, posee un frescor que no se encuentra en la mayoría de los sutras y de los poemas antiguos.
El poema empieza por “kimi” (querido amigo) y no por “zo” (tú), como los demás textos, lo que le da un tono más vivo y más cercano al lector.
En nuestra época, los hombres viven a medias. En todos los dominios no son más que “tibios”, incompletos, semivivientes y semi-muertos.
Nadie tiene fé en la verdad y ens i mismo, ni siquiera los profesores, los políticos o los científicos. La especialización ha vuelto incompletos a los hombres.
El Shodoka está destinado a cortar las dudas que habitan en los hombres, a cortar su espíritu y a encontrar la verdad en Dios o en Buda; por él mismo, el hombre puede despertar a una vida auténtica.
Ka significa “canto”.
Taisen Deshimaru
Extraido del libro "SHODOKA El Canto del Inmedi
ato Satori".